¿A veces sientes que eres el bicho raro de la familia, de la pandilla de amigos, o del grupo de WhatsApp y piensas vendré de otro planeta?
Cuando te sientes así, no sabes si reír o llorar ¿verdad? Parece que todos coinciden y se entienden fenomenal hablando de los mismos temas de siempre o de la actualidad social, menos tú. Ya te has acostumbrado a “encajar” para no “destacar” pero sientes desencanto.
Lo más importante es comprender por qué te sucede esto y sobre todo que te enamores de tus rarezas. No te preocupes, mejor ocúpate de ti y de lo que vas a descubrir gracias a estas situaciones.
Al fin y al cabo, todas las personas somos “raras” o más bien diferentes, si lo comparamos con el mundo animal, es fácil verlo. Cada animal tiene sus particularidades, se adapta a un medio u otro, se relacionan de una manera distinta, y hasta tienen una forma diferente de nutrirse. En realidad, son esas rarezas las que nos diferencian y nos hacen únicos y especiales, pero no todas las personas tienen la capacidad sensitiva para percibir tanto y a la vez, conectarlo e integrarlo.
Yo siempre he tenido mucha facilidad para conocer personas, recuerdo que en el colegio había siempre “grupitos” y entre los grupos no se juntaban mucho, pero a mí me encantaba descubrir cada uno de ellos y las personas que lo componían.
Curiosamente, cada grupo coincidía en sus propias rarezas, que en realidad eran rarezas para los otros grupos y así entre unos y otros. Yo no podía evitar hablar y relacionarme con todos los grupos y disfrutaba conectándolos, pero honestamente si me encasillaba demasiado en alguno de ellos, empezaba esa sensación de soy un bicho raro. ¿Qué pasaba conmigo entonces? ¿Por qué no podía ser como los demás y adaptarme tan bien al grupo? Con la familia es incluso más complicado porque vives con ellos, los ves más, los quieres y ellos a ti, pero no te gusta sentir que no encajas.
Tengo una buena noticia para ti: no has venido a este mundo a encajar, no pasa nada raro contigo y ¡sí! eres diferente. Tu naturaleza es libre, como la de las gaviotas, que se adaptan al viento y al hábitat, pero pican de aquí, pican de allá, paran, observan; se acercan y luego vuelven a emprender el vuelo para seguir descubriendo.
Por el contrario, otras personas están más a gusto como pez en el agua, en su manada, su rebaño, su comunidad o en una estructura. Lo que sirve es entenderlo, reconocerlo y actuar en coherencia. No todos venimos a expresar y experimentar lo mismo y tener esto en cuenta te lo cambia todo. Si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar pensará que es un inútil y si metemos a una gaviota en una jaula se sentirá atrapada e incapaz de volar más allá.
Nuestra “rareza” son nuestras alas, y con alas quiero decir, nuestra capacidad de expandir desde dentro hacia fuera, nuestra rareza es nuestra EXTRAORDINARIA SENSIBILIDAD. Para ti es más sencillo integrar los estímulos internos y externos, no necesitas tantas explicaciones racionales, es más, te agotan y te desconectas. Tú sabes algo porque lo sabes, lo intuyes, es muy claro para ti, pero no tanto para los demás. Por este motivo, cuando tratas de encajar te frustras, te cuesta expresar todo lo que percibes y tienes ese sentimiento de estar “enjaulado”. Estas situaciones son habituales en nuestro día a día y no se trata de evitarlas sino más bien de manejarlas a tu favor. ¿Qué tal si en lugar de encajar tratas de destacar? Entendiendo destacar como tomar distancia, a veces física y otras mental.
Estas son las 3 claves que te propongo para estar encantado de conocerte por muy rarito que seas:
1. TU SENSIBILIDAD TE HACE LIBRE.
Una de las cualidades de las personas que se sienten “raras” o que no encajan es porque son muy sensibles a lo que sucede en el entorno. Perciben las emociones de los demás, se dan cuenta de las incoherencias, de si hay mal rollo o si alguien finge etc. Entonces no es que seas raro, es que eres sensible y lo que sientes es incomodidad por todo lo que percibes y no saber qué hacer con ello.
¿Y qué puedes hacer? te preguntarás.
Dale la vuelta a la situación: Si detectas mal rollo, pon buen rollo, si no te gusta que se pongan a criticar a otros, pregúntales por su vida, su familia, sus proyectos etc. y si percibes fingimiento, finge cierto, comenta lo que percibes en otros como si te pasase a ti, por ejemplo: “Uf estoy con poca paciencia últimamente”. ¡Ah! ¿a ti también te pasa?
2. TU SENSIBILIDAD INSPIRA
Las personas sensibles necesitan airearse a menudo porque todo lo viven con más intensidad. Por ejemplo, si se ven demasiado con otras personas y ya no hay mucho que contar ¿qué sucede?: que se habla de otros y eso te espanta. Tómalo como una alerta, es momento de la retirada, y si es un mes de retiro, mejor. Necesitamos aire para procesar lo que sentimos, mientras que muchas personas no pasan por su sentir antes de actuar, pensar o hablar, nosotros sí. Se trata de estar con nosotros mismos más tiempo, más hacia el interior o con la naturaleza y de decir no a ciertos planes con libertad y confianza. Gracias a esos respiros que nos damos a nosotros mismos, actuamos de forma más coherente y eso es precisamente lo que inspira de nosotros.
3. TU SENSIBILIDAD LIBERA A LOS DEMÁS
En esas circunstancias en las que piensas: debo ser muy raro porque todos parecen super integrados en la conversación y ¡yo no sé ni que decir! y hasta te preguntas ¿para qué habré venido? Te voy a dar una clave que a mi me funciona muy bien y te servirá para ser más consciente de tu don y de lo que inspiras en los demás:
¿Conoces el juego del teléfono estropeado?, pues es igual, repetir una frase o dos/tres palabras que ha dicho la otra persona en una de esas ocasiones en las que estás sintiendo que no sabes qué decir. Por ejemplo, alguien está hablando de una persona o una situación ajena y acaba diciendo: ¡Me parece fatal!, entonces tu puedes repetir inmediatamente: ¡Te parece fatal! Automáticamente la persona hablará de sí misma y ya no de los demás, el “te” lo cambia todo, la conversación se volverá más cercana, y se dirigirá más a su propio sentir. Tú te sentirás más conectado con la conversación y ellos se habrán liberado.
Así que, en conclusión, eres una persona LIBRE, inspiras a los demás a hablar de lo que sienten y eso les libera. Yo no sé tú, pero a mí me encanta conocer personas que solo con su presencia consiguen liberarme de esa manera por muy raritos que sean.
Ya hay demasiadas personas con extraordinaria sensibilidad tratando de encajar, espero que este artículo te haya servido para comenzar a destacar poniendo en práctica estas 3 sencillas acciones.
¿Te parece que, aunque tu vida cumple con la «normalidad» muchas veces sientes que no encajas? En ocasiones, en nuestro esfuerzo por integrarnos, adoptamos un personaje que nos aleja de nuestra verdadera esencia.
He redactado una carta que te ayudará a explorar «Lo que no eres», ya que este es el primer paso para RE-CONOCERTE y salir del ciclo en el que te encuentras.
La encuentras al final del artículo.